"Estuvo en mis sueños casi todas las noches, pero siempre a distancia, nunca a mi alcance"-
"No podía permitirle tener ese grado de influencia sobre mi. Era patético; mas que patético, era enfermiso"-
Hoy, ambas frases se vuelven reales... se transforman en tangibles y a su vez, sumamente dolorosas.
Una obsesión idiota y poco sana me trastorna, me da vueltas en la cabeza a tal punto que cada acción, por mas mínima que sea, trato de hacerla a su medida... que ridícula ¿no?
Viviendo, soñando, pensando, respirando algo que no es propio, algo tan atrapante como atroz.
Nunca me había puesto a pensar en lo que, pequeñas desiciones, afectan nuestras vidas... pero últimamente me doy cuenta de que es cierto.
Porque soy consiente de que tomé la decisión de continuar sufriendo, de fingir que no ocurría nada, de intentar vivir con esa mochila por miedo a soltarla, a olvidarla.
No quiero, me niego a rendirme y a admitir lo que me sucede... la única manera de salir de este circulo vicioso es olvidando, pero aquí es cuando otras citas llegan a mi mente...quizás, la mas indicada sería "Era una forma muy dura de vivir: prohibiéndome recordar y aterrorizada por el olvido ".
Hubo un gran período en que me pregunté si un tiempo de descanzo me serviría para olvidar pero solo intensificaron el recuerdo.
Todo esto viene a mi mente, a mi cabeza, desde el momento que hasta me duele soñar... porque los sueños son lo mas hermoso que existe... pero soñar con algo tan devastador y a la vez, tan hermoso, se vuelve adictivo y se siente como una daga clavada en el centro del pecho.
Entonces, me pregunto ¿Cuando mi propia mente dejara de hacerme daño?
"No podía permitirle tener ese grado de influencia sobre mi. Era patético; mas que patético, era enfermiso"-
Hoy, ambas frases se vuelven reales... se transforman en tangibles y a su vez, sumamente dolorosas.
Una obsesión idiota y poco sana me trastorna, me da vueltas en la cabeza a tal punto que cada acción, por mas mínima que sea, trato de hacerla a su medida... que ridícula ¿no?
Viviendo, soñando, pensando, respirando algo que no es propio, algo tan atrapante como atroz.
Nunca me había puesto a pensar en lo que, pequeñas desiciones, afectan nuestras vidas... pero últimamente me doy cuenta de que es cierto.
Porque soy consiente de que tomé la decisión de continuar sufriendo, de fingir que no ocurría nada, de intentar vivir con esa mochila por miedo a soltarla, a olvidarla.
No quiero, me niego a rendirme y a admitir lo que me sucede... la única manera de salir de este circulo vicioso es olvidando, pero aquí es cuando otras citas llegan a mi mente...quizás, la mas indicada sería "Era una forma muy dura de vivir: prohibiéndome recordar y aterrorizada por el olvido ".
Hubo un gran período en que me pregunté si un tiempo de descanzo me serviría para olvidar pero solo intensificaron el recuerdo.
Todo esto viene a mi mente, a mi cabeza, desde el momento que hasta me duele soñar... porque los sueños son lo mas hermoso que existe... pero soñar con algo tan devastador y a la vez, tan hermoso, se vuelve adictivo y se siente como una daga clavada en el centro del pecho.
Entonces, me pregunto ¿Cuando mi propia mente dejara de hacerme daño?

No hay comentarios:
Publicar un comentario