lunes, 7 de junio de 2010

Citando [Confesiónes de una amante]


"Estuvo en mis sueños casi todas las noches, pero siempre a distancia, nunca a mi alcance"-
"No podía permitirle tener ese grado de influencia sobre mi. Era patético; mas que patético, era enfermiso"-
Hoy, ambas frases se vuelven reales... se transforman en tangibles y a su vez, sumamente dolorosas.
Una obsesión idiota y poco sana me trastorna, me da vueltas en la cabeza a tal punto que cada acción, por mas mínima que sea, trato de hacerla a su medida... que ridícula ¿no?
Viviendo, soñando, pensando, respirando algo que no es propio, algo tan atrapante como atroz.
Nunca me había puesto a pensar en lo que, pequeñas desiciones, afectan nuestras vidas... pero últimamente me doy cuenta de que es cierto.
Porque soy consiente de que tomé la decisión de continuar sufriendo, de fingir que no ocurría nada, de intentar vivir con esa mochila por miedo a soltarla, a olvidarla.
No quiero, me niego a rendirme y a admitir lo que me sucede... la única manera de salir de este circulo vicioso es olvidando, pero aquí es cuando otras citas llegan a mi mente...quizás, la mas indicada sería "Era una forma muy dura de vivir: prohibiéndome recordar y aterrorizada por el olvido ".
Hubo un gran período en que me pregunté si un tiempo de descanzo me serviría para olvidar pero solo intensificaron el recuerdo.
Todo esto viene a mi mente, a mi cabeza, desde el momento que hasta me duele soñar... porque los sueños son lo mas hermoso que existe... pero soñar con algo tan devastador y a la vez, tan hermoso, se vuelve adictivo y se siente como una daga clavada en el centro del pecho.
Entonces, me pregunto ¿Cuando mi propia mente dejara de hacerme daño?

jueves, 3 de junio de 2010

Routine (One-Shoot)

Llegué a la casa de Hillary a las cinco de la tarde, como todos los días.Su madre, siempre sonriente y servicial, me abrió la puerta y me invitó a pasar. Me sabía el siguiente diálogo de memoria…—Hilly no ha llegado todavía, pasa y espérala.La casa de mi mejor amiga resultaba increíblemente acogedora y muy cómoda, todo un hogar. El calor que emanaba el fuego que ardía en la estufa, resultaba reconfortante luego de haberme expuesto a la ventisca que se había apoderado de New York.Tomé la taza de chocolate caliente que me ofreció la señora O’conner y le avisé, con un grito, que esperaría a mi confidente en su habitación.Si mis cálculos eran correctos, tendría apenas media hora para hacer mi inspección día antes de que Hill llegara a casa y subiera las escaleras exclamando mi nombre, señal indicada para avisarme que mi estadía en la habitación de su perfecto y hermoso hermano mellizo habría finalizado por esa jornada.Suspiré cuando el perfume sumamente varonil impregnado en el ambiente llegó hasta mi sentido olfativo, ¡era tan sexy!Caminé suavemente por el tarugado (¿?) y acaricié la pared color azul más cercana. También toque el suave acolchado de plumas y algunas pertenencias más antes de dirigirme a mi objetivo favorito, su closet.Me acerqué con repentina adrenalina al gran mueble de madero y abrí las puertas de par en par. Sus ropas estaban lo suficientemente cargadas de su efluvio para embriagarme.Escuché el sonido de una puerta al abrirse y, al instante, pude apreciar su majestuosa figura en el umbral de la puerta de lo que parecía ser un baño… Estaba cubierto, únicamente, por una toalla blanca.—Joseph —exclamé asustada—. Lo…lo lamento. Yo solo… —busqué una excusa lo suficientemente buena como para cubrir mi actividad clandestina en el horario que, se suponía, se encontraba en el colegio. Maldije por dentro, no encontraba ninguna.Se me acercó con una sorpresa manifiestamente fingida antes de cambiar su expresión a un gesto suspicaz.—Britney, no sabía que estabas en casa —no respondí, estaba demasiado ocupada analizando cada parte de su anatomía, demasiado distraída siguiendo el camino que recorría cada gota de agua que resbalaba de su cabellera y se deslizaban desde su pecho hasta su abdomen. Fue en ese momento que me di cuenta que era la perfección hecha persona, desde la punta del pelo, bajando por su maravilloso rostro y por su cuello lleno de lunares fantásticamente distribuidos, hasta su increíble cuerpo, absolutamente tentador.Me mordí el labio inferior impulsivamente. Me encantaba.Dio un paso adelante y pegó su torso al mío para susurrarme algo que no comprendí ya que estaba en shock. Poco a poco, sus labios se acercaron a los míos hasta devorar mi boca.Sorprendida, más que satisfecha, apenas pude responderle el beso y cruzar mis brazos por su cuello.De pronto, se escucho la aguda vos de Hilly, seguida por el sonido de la madera de la escalera cuando sus pies la tocaban.Joe me dio un último beso y me acercó hasta la puerta.—Te espero mañana —dijo. Me guiñó un ojo y cerró la puerta justo antes de que mi blonda amiga llegara y depositara un tierno beso en mi mejilla.Sonreí ante la perspectiva de que, al día siguiente, volvería a esa misma casa, a esa misma hora, a esa misma habitación, pero con invitación. Mi sonrisa se ensanchó mas al razonar que no me desagradaba en absoluto ese cambio de rutina.
·Fin·


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Me considero una persona soñadora y creativa. Bailar, cantar y escribir son mis pasiones y mis maneras de desconectarme de una realidad, de las cosas que no me gustan. Creo que cada una de mis historias cargan con un mensaje oculto que solo la persona que, realmente me entienda, puede llegar a desifrar.

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